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Tres

Buena práctica:
Incorporación de la perspectiva de género en los servicios de adicciones. 

Desde los distintos agentes que componen la red del Plan Nacional sobre Drogas, bajo la coordinación e impulso de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), se trabaja de modo activo en la adecuación de los dispositivos de asistencia a personas con adicciones a las circunstancias específicas de las mujeres usuarias, después de detectar que, aunque planificados desde perspectivas teóricamente neutras, estos servicios y recursos obstaculizan su aprovechamiento por parte de las mujeres.

El grupo de trabajo Género constituido en el seno del Consejo Español de Drogodependencias y otras Adicciones (CEDOA) trabaja activamente en la materia y la DGPNSD financia el desarrollo de formaciones, guías e investigaciones en torno a la cuestión.

Ámbito de actuación: Hombres y mujeres presentan distintos patrones de consumo de sustancias psicoactivas (A) y las particularidades asociadas al género se extienden también en el acceso y mantenimiento de tratamientos (B).

A: El consumo de drogas ilegales está más extendido entre los varones. Por el contrario, el consumo de hipnosedantes y analgésicos opioides es mayoritario entre la población femenina. Las mujeres tienden a consumir sustancias legales o socialmente aceptadas. En las siguientes gráficas, tomadas de las encuestas EDADES y ESTUDES, de la DGPNSD, se observan las diferencias señaladas. La primera se refiere a población de 15 a 64 años y la segunda a estudiantes de Secundaria (14 a 18 años).





B: Las mujeres con adicciones soportan mayor culpa y vergüenza y son víctimas de un mayor estigma por “faltar” a su rol de cuidadoras. La sanción social es, por tanto, mayor para ellas, fundamentalmente en el caso de ser madres. En consecuencia, llegan más tarde a tratamiento, más deterioradas en su adicción, con peor pronóstico y con mayores dificultades para completar una terapia exitosa. En paralelo, se detectan barreras de acceso y permanencia en los recursos asistenciales, derivadas fundamentalmente de entornos masculinizados y de las dificultades añadidas que ellas enfrentan para conciliar su recuperación con sus cargas familiares. Normas internas como la exigencia de incomunicación con el exterior en los primeros pasos del tratamiento son más difícilmente seguidas por las mujeres, menos acostumbrada a centrarse únicamente en sí mismas y abstraerse de responsabilidades externas. Muchas mujeres con adicciones soportan además violencia machista (*).

 (*) Se adjuntan al respecto de este último apunte dos guías realizadas por la FEMP con financiación de la DGPNSD, que constituyen en sí un ejemplo de buena práctica:

GUÍA DE RECOMENDACIONES PARA EL ABORDAJE INTEGRAL DE LAS VIOLENCIAS DE GÉNERO Y EL ABUSO DE SUSTANCIAS EN MUJERES (sanidad.gob.es)

Situación en España de la violencia de género y el abuso de sustancias (sanidad.gob.es)

Impacto y resultados: No resulta sencillo evaluar impactos y resultados en términos generales, toda vez que la Administración General del Estado carece de competencia directa en la red de recursos de tratamiento de adicciones. Las Comunidades Autónomas (CCAA) son competentes en el desarrollo de programas y servicios de atención a las diferentes adicciones. El Estado asume una labor de coordinación y realiza aportaciones, a través de la DGPNSD, para fomentar el desarrollo de las políticas de adicciones por parte de las CCAA. Desde la AGE también se dirige financiación a ONG, corporaciones locales y centros de investigación en forma de subvenciones a programas alineados con las líneas prioritarias que marca la Estrategia Nacional de Adicciones y sus Planes de Acción. En cualquier caso, cabe esperar que el liderazgo de la DGPNSD en la introducción de la perspectiva de género, tanto a través de la presidencia de órganos colegiados como el mencionado CEDOA, como mediante la coordinación de los documentos estratégicos y líneas prioritarias que guían la actividad de todos los actores involucrados en el Plan Nacional sobre Drogas fructifique en una gradual adaptación de los servicios a las necesidades de la población femenina con problemas de adicciones.

En el marco de las competencias directas de la AGE, dicha perspectiva de género se traduce además en acciones concretas como:

- financiación de cursos monográficos, que redundan en una mejor preparación de los profesionales que trabajan en la red de atención a las adicciones. Ejemplos: Curso Prevención desde la Perspectiva de Género (fundadeps.org) ; Nova edició del Curs “Perspectiva de gènere i drogues” – Barcelona, 9 i 11 d’abril – Drogas y Género (drogasgenero.info)

- elaboración de guías y recomendaciones (es el caso de las guías sobre mujer, adicciones y violencia machista ya mencionadas en el apartado 2)

- financiación de investigación y nuevo conocimiento en materia de género y adicciones. Gran parte de esa información especializada está disponible en la Red Género, Drogas y Adicciones, financiada por la DGPNSD para fortalecer a las entidades sociales del Tercer Sector que trabajan en drogas desde la perspectiva de género e incidir en el cumplimiento de la Ley para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres. Red Género, Drogas y Adicciones - Red Género, Drogas y Adicciones (redgeneroydrogas.org)

- priorización de la perspectiva de género en las convocatorias de subvenciones

Al contribuir a eliminar la discriminación indirecta hacia la mujer detectada en el diseño tradicional de los dispositivos de atención a las adicciones, estas prácticas obtendrán un impacto positivo en forma de mayor volumen de mujeres recuperadas, con el consecuente éxito no solo a nivel individual, sino familiar y comunitario.

Puntos fuertes y debilidades:

Debilidades: El trabajo con perspectiva de género puede generar resistencias entre el personal y los usuarios de la red de atención a adicciones, toda vez que implica un esfuerzo de autoevaluación, revisión y transformación de los métodos empleados de modo rutinario. En ocasiones, implicará desdoblar grupos terapéuticos, con el consecuente impacto en términos de recursos económicos.

Fortalezas: La igualdad de género es un mandato que obliga a todos los poderes públicos, de modo que cualquier trabajo en esta línea encaja con la tendencia general de revisión de las prácticas en aras de una igualdad efectiva. La aplicación exitosa de perspectiva de género de modo transversal en la red de atención contribuirá a avanzar en igualdad y permitirá contar con dispositivos de atención más inclusivos, con mayores oportunidades de éxito en la recuperación de personas con adicciones.

 La invisibilidad de las mujeres con adicciones | Público (publico.es)


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